Visita Cruzada a la Fábrica SHAD: Descubriendo la excelencia detrás de cada detalle

Lia Viñas,

Visita Cruzada a la Fábrica SHAD: Descubriendo la excelencia detrás de cada detalle


Historia  y Orígenes de SHAD

El pasado 15 de octubre, acompañamos a varios de nuestros socios a visitar la planta de producción de asientos de SHAD y tuvimos ocasión de comprobar por qué la empresa goza de reconocido prestigio en este sector. Su historia se remonta a 1973, cuando Jaume Xicola Gascón inició su negocio en un pequeño taller de Mollet del Vallès (Barcelona) con el objetivo de fabricar asientos para motos y bicicletas. El proyecto familiar no paró de crecer y así nació en 1985 NAD, que lanzó su propia marca, SHAD, en 1992. Desde entonces, la compañía no dejó de aceptar nuevos retos que le permitieran competir al más alto nivel y esto la ha convertido en líder mundial del sector.

Recorrido por la Planta de asientos

La jornada comenzó con una breve bienvenida de presentación por parte de Xavier Calvet, Global  OE/OEM Business Development Manager, quien explicó los componentes clave de los asientos (funda, espuma y estructura plástica), y los procesos de corte y unión de materiales mediante costuras o soldadura. También mostró los sistemas de calefacción y refrigeración incorporados en algunos modelos.

Posteriormente, Xavier Calvet y Àlex Montaner (OEM Business Development) nos guiaron hasta el corazón de la planta de asientos, donde pudimos ver el origen de las espumas y los prototipos. Durante la visita, pudimos observar los carruseles de producción y los indicadores de calidad, productividad y defectuosidad, KPI esenciales que garantizan la excelencia de cada asiento. Actualmente, la fabricación anual de asientos ha crecido entre un 10% y un 15%, lo que ha supuesto pasar de 400.000 unidades a 1 millón. La empresa espera que esta cifra siga creciendo en los próximos años.

Nuestros guías explicaron que en SHAD no existen turnos nocturnos porque la política de empresa prioriza el bienestar de los trabajadores y humaniza el proceso de producción.

Uno de los mayores desafíos que enfrenta SHAD es la gestión logística de las miles de referencias disponibles —colores, materiales y modelos—, ya que los pedidos no suelen ser uniformes ni de gran volumen. “Ojalá todos los pedidos fueran de 500 unidades de cada modelo, pero la realidad es mucho más compleja”, comentó Montaner durante la visita con el fin de subrayar la dificultad de coordinar una producción tan diversa sin comprometer la calidad y los tiempos de entrega.

Uno de los momentos más destacados de la visita fue la entrada en el departamento de prototipos, donde se diseña el primer asiento para la posterior producción en serie. Se subrayó la importancia del trabajo artesanal de las costureras, responsables del patronaje y del corte digitalizado. Montaner explicó que las “exigencias de costuras de los clientes cada vez son más altas” y que por eso la exigencia de precisión y dedicación que requiere cada asiento es también cada vez mayor.

Con cerca de 200 máquinas y 100 costureras, SHAD logra combinar eficiencia con máxima calidad. Según nos explicaron nuestros guías, el asiento es uno de los primeros puntos de contacto con el cliente en un concesionario, y detalles como la espuma Softage pueden incrementar las ventas hasta un 20%. Esto demuestra que el diseño y la comodidad tienen un impacto directo en el marketing y la experiencia del usuario.

Se producen 4.000 asientos diarios, incluyendo modelos de alta gama con asientos refrigerados, que incorporan materiales superiores y tecnología avanzada, como la integración de cables mediante láser.

También accedimos al almacén de calidad, donde se revisan los asientos.

Logística y Almacén Inteligente

Finalmente, visitamos el almacén de SHAD, el punto neurálgico donde llega el material y se preparan los pedidos para distribuidores y clientes. Desde allí sale todo el producto de SHAD destinado a Europa, América y Asia. El almacén se construyó con un 50% más de capacidad de la necesaria, pero actualmente ya está llegando al límite y se estima que en tres años requerirá ampliación.

También pudimos conocer el almacén inteligente de SHAD, completamente automatizado. Gracias a su tecnología, un solo operario puede preparar todos los pedidos, lo que facilita la eficiencia logística de la empresa.

La visita culminó con un pica-pica de networking en el que se generaron interesantes sinergias. La visita a SHAD fue una oportunidad única para comprender cómo una empresa con casi 50 años de historia sigue innovando y manteniendo la calidad que ha hecho que sus asientos sean un referente a nivel mundial.

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